viernes, 31 de julio de 2009

(http://www.miciudadenlinea.com.ar/) de Florencio Varela, bajo el título “¿Usan caballos enfermos par

ábado 11 de julio de 2009
Exportarían productos elaborados con caballos enfermos

El dicho popular dice que “a caballo regalado no se le miran los dientes”. En Florencio Varela podría darse una versión particular: “a caballo mal vendido no se le miran las pestes”.
Y es que según denuncias que recogió Mi Ciudad, un frigorífico del distrito que procesa carne de equinos estaría comprando esos animales de manera irregular, muchas veces con problemas sanitarios y otras veces procedentes de hechos delictivos.
El problema, además, no sería nuevo, porque ya en 2002 se vieron involucrados personajes del distrito en un episodio delictivo en el cual se robaba caballos para luego venderlos a los frigoríficos, llegando a incluir a los equinos de la Policía Federal en el hecho.
Más recientemente, a comienzos del mes de junio de 2009, una serie de allanamientos (uno de ellos en un frigorífico local), terminó con el secuestro de dieciocho caballos que habían sido robados, y que tenían por destino convertirse en mortadela.
Así las cosas, a muchos ciudadanos decirles que alguien consume carne de caballo puede resultarles increíble.
Sin embargo, y más allá de la tradicional mortadela, los productos equinos son cada vez más codiciados en muchas partes del mundo. La carne de caballo es apta para el consumo humano, y en Europa y Japón su mercado va en ascenso por ser baja en grasa y similar en proteínas a la de res.

La Argentina se ha consolidado como el mayor exportador de carne equina del mundo en los últimos años, a partir de la promulgación de la Ley Nº 24.525, aprobada en 1995. Desde entonces tanto la faena como las exportaciones han crecido permanentemente.
Los principales países a los que la Argentina exporta son: Rusia, Holanda, Francia, Japón e Italia. Y en menor medida, Bélgica, Alemania Nueva Zelanda, Suiza y Paraguay.

Tres aspectos
Tanto el delito de cuatrerismo, que es el robo de ganado -caballos incluidos-, como el maltrato a los animales, constituyen dos patas de este fenómeno de la exportación de carnes equinas.
En materia delictual, en 2002, la Policía de la provincia de Buenos Aires había logrado el 30 de mayo la detención de nueve personas acusadas de integrar una poderosa banda de cuatreros, que llegó a robar caballos del haras de la Policía Federal.
Entre los aprehendidos había personal policial, empleados de la Municipalidad de Ezeiza, rematadores de hacienda, y un veterinario del SENASA en Florencio Varela, a quien se había acusado de firmar irregularmente los certificados sanitarios del ganado.
En 45 allanamientos se había logrado el secuestro de 2500 caballos, así como chanchos y vacas.
El 3 de junio de este año, dos personas fueron detenidas por personal de la DDI La Plata, en el marco de una investigación iniciada en mayo de 2008, y tras la repetición de denuncias sobre el robo de ganado.
Con tres órdenes de allanamiento bajo el brazo, los investigadores platenses llegaron a un frigorífico de Florencio Varela, ubicado en el barrio La Rotonda, y el único en la zona dedicado a la faena de equinos), a una quinta en la localidad de El Pato, y a un tercer campo, logrando el secuestro de 18 caballos, y deteniendo a dos personas.
Félix Grzemailo, más conocido como “Gaucho Félix”, es un personaje de pintoresco aspecto, con la barba larga y blanca de un abuelo, y usando ropas gauchas, es sin embargo un enérgico activista por la eliminación de la “tracción a sangre”, es decir, el uso de caballos al frente de carros en las ciudades.
Grzemailo es el titular de la Asociación Ciudadanos Autoconvocados y Proteccionistas Equinos (ACAYPE), y es un profundo conocedor de la problemática en la zona sur del Gran Buenos Aires.
De la misma manera que lo viene planteando hace tiempo, Grzemailo dijo a Mi Ciudad que en Florencio Varela se repite el mismo circuito que se da en otros distritos del sur del Gran Buenos Aires: “los caballos son robados, escondidos en poblaciones de bajos recursos, convertidos en elemento de tracción para los carros. Como esos animales no fueron comprados, no son valorados, y por añadidura, no son cuidados”.


“Los caballos son expuestos a explotaciones de todo tipo, maltratados, mal alimentados, y, por supuesto, jamás pasan por un veterinario”, siguió el denunciante. Y concluyó que “así, llegado el punto en el que termina la vida útil del animal para su explotador, éste lo vende a un frigorífico que se dedica a la faena de caballos”.
“Como son animales flacos, enfermos, y muchas veces viejos, se les paga poco por un ejemplar que estando sano debería pesar unos 500 a 800 kilos”, explicó. “Pero, siendo que es un caballo que fue robado, a quien lo malvende de esa manera le es suficiente hacerse de unos pocos pesos, que van desde los 800 a los 1300, e incluso 1500”.
Así, según Grzemailo, se completa un circuito que va en paralelo con el del cuatrerismo para la venta directa de los animales al frigorífico, dos facetas del delito que, dijo, “en toda la zona sur del Gran Buenos Aires se dan en una medida importante”.
Claro que ese escenario plantea un riesgo aún mayor: la cuestión sanitaria. Y deja en evidencia la existencia de deficientes controles por parte de SENASA.
Si bien buena parte de la producción equina se exporta, y los potenciales riesgos sanitarios de la elaboración de productos cárnicos con animales enfermos tendría su impacto en mercados transnacionales, no puede dejar de tenerse en cuenta que en el país se consumen productos derivados de la faena equina.
En cuanto a la cuestión de los controles, el allanamiento realizado hace un mes en el frigorífico varelense, donde la Delegación Departamental de Investigaciones de La Plata (perteneciente a la Policía Bonaerense secuestró buena cantidad de información y documentos de interés para la causa de robo de animales que se investigaba, deja a las claras de manifiesto que el órgano de contralor de la sanidad animal y la producción de sus derivados que es SENASA, no trabaja con todo el rigor que sería dable esperar.

Malos tratos
Por su parte, Alejandra Moreyra, presidente de APAEQ (Asociación protectora de Animales y Ecología de Quilmes), dijo: “el maltrato no se da únicamente por el desinterés de quien usa el animal, sino también porque muchas veces los carros de los que tiran esos animales son conducidos por chicos”. Ahí se ingresa en otra instancia del delito, que es la del trabajo infantil, prohibido por la Constitución Nacional.

Aunque, Moreyra dijo que “hay que tener una mirada global, y entender que si un chico está a cargo de un carro, ese chico está más lejos de saber los cuidados que requiere un caballo de lo que podría estar un grande. Pero además, ese chico tampoco entiende de normas de tránsito, y por lo tanto su presencia en las calles puede ser de riesgo para terceros, porque puede tomar una calle en contramano, o cometer cualquier otra infracción”.
“Y el hecho de que veamos chicos arriba de un carro, también indica que desde el Estado no se está controlando esa situación. Entonces, los chicos toman frío en el invierno, recogen distintos deshechos pudiendo contraer enfermedades, y pasan buena parte del día en la calle, con lo cual tampoco tienen escolarización”.
“De todo ése cóctel, no podemos esperar que si no se prodigan a los propios hijos, a los propios integrantes de la familia los cuidados más elementales, sí le sean dados a los animales con los que trabajan estas familias”, concluyó.

Por Federico Sequeira

Este artículo fue publicado a comienzos del mes de julio en el diario Mi Ciudad (http://www.miciudadenlinea.com.ar/) de Florencio Varela, bajo el título “¿Usan caballos enfermos para hacer mortadela?”
Publicado por Federico Gabriel Sequeira en 21:37
Etiquetas: (1) argentina
3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un combo de hechos aberrantes, por lo tanto sew debe atacar por varios frentes, acà estoy para lo que necesiten.Paz al mundo!
soy Alejandra de Quilmes
13 de julio de 2009 15:19
pao dijo...

Excelente resumen de los problemas y circunstancias que rodean la exploracion de caballos en carros, que no es un tema de "cartoneros que salen a trabajar sino estarian robando" como se excusan siempre, sino que es crimen organizado con sus diferentes actores a todos los niveles. En Rosario, donde circulan carros impunemente, el Concejal Boasso presento un proyecto de ordenanza prohibiendo su uso y que contempla entregarle a los cartoneros un carrito con bicicleta a cambio del caballo, para que puedan seguir trabajando. Esperamos que se sancione esta ordenanza porque es muy buena y completa y porque una manera eficiente de combatir este tipo de delincuencia es atacar en las bases que es no permitiendo que circulen los carros, es este el primeer eslabon de una cadena de delitos.
14 de julio de 2009 13:28
Mimi Rocha dijo...

HOLA FEDERICO ESTE ES UNO DE NUESTROS SIMBOLOS NACIONALES EL CABALLO ES TERRIBLE LO QUE LES ESTAN DAÑANDO , ES UNA VERGUENZA NACIONAL Y UNA GRAN TRISTEZA , POR FAVOR HACELE UN SEGUIMIENTO A EL DOLOR DE LOS CABALLITOS , ESTO ES IMPORTANTE DE ENTENDER Y ESTAR INFORMADOS .
1 de agosto de 2009 0:38

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